miércoles 27 de junio de 2007

Día del Periodista en Venezuela: SOS por la libertad de expresión


Hoy en Venezuela se conmemora el Día del Periodista, mientras escribo estas palabras muchos colegas, acompañados de miles y miles de venezolanos marchan en Caracas... Entretanto, quiero compartir con quienes me conceden el honor de leerme un poema que una gran amiga me hizo llegar hoy a modo de felicitación:


La primera noche
ellos se acercan
y toman una flor de nuestro jardín,
y no decimos nada.
La segunda noche ya no se esconden
pisan las flores,
matan nuestro perro
y no decimos nada.
Hasta que un día
el más frágil de ellos entra solo en nuestra casa,
nos roba la luna, y conociendo nuestro miedo
nos arranca la voz de la garganta.
Y porque no dijimos nada...
ya no podemos decir nada.

El autor es Vladimir Maiakovski.
Poeta ruso, (1893-1930) quien se suicidó admitiendo que no había hombre libre en el socialismo soviético, sino una nueva forma de esclavitud. Coincido con mi amiga al considerar impresionante que haya transcurrido más de un siglo y aún hoy, históricamente, debamos aceptar que no hemos aprendido la lección. Siempre pensamos que no nos va a pasar a nosotros.

La marcha en Caracas sigue andando, aquí en Valencia hubo una misa en la Catedral y un pronunciamiento gremial esta mañana en la Casa de la Estrella; y habrá una vigilia esta noche bajo la consigna "No estamos celebrando, queremos Libertad y Paz".

Me prometí evitar hablar de las polémicas y diatribas de mi país en mi blog, para dejar el espacio aderezado sólo con las conmociones particulares que experimenta mi espíritu mientras me propongo vivir. Pero no, no quiero esperar a que nos pase algo más, no quiero esperar al momento en que me obliguen a callar. Prefiero encender la alarma de una vez, asumir una clara posición. No voy a cerrar mis labios, quiero que mi voz y mis letras sirvan para declararme preocupada; al menos así la realidad futura dirá con propiedad si estuve equivocada o si tuve razón.

Feliz día del Periodista a mis colegas venezolanos, que éste sea momento ideal para la reflexión, para definir y emprender con ahínco algún modo de contribuir a que, más temprano que tarde, convivamos en un país realmente de todos. Y juntos demos gracias, por haber decidido en nuestras vidas un rumbo profesional al que le guste tanto la palabra ¡Libertad!



Nota al pie: La imagen que encabeza fue tomada de www.beppegrillo.it/.../fotografie/censura.gif

martes 19 de junio de 2007

Inclemencias de la vida y del tiempo...


Si al menos me ofrecieras una tregua, un breve lapso de quietud para detallarte y saber exactamente qué esperas de mí. Hace tanto ya tengo conciencia de ti y, aún así, son pocos los instantes en los que he tenido la certeza de estar haciendo contigo lo correcto; al contrario, más bien son demasiadas las veces que llego a preguntarme si estarás de acuerdo con cada paso que me arriesgo a decidir que demos…

Qué reconfortante sería si me permitieras siquiera una pequeña oportunidad para observarte desde lejos, sólo un poco, e intentar desde allí colocar todo en su justo lugar antes de volver a incorporarme en esta, mi propia cotidianidad. Me gustaría tanto poder ir despacito, disfrutando de a trozos pequeños el universo que a diario me regalas, ¡pero no! nuestro agitado mundo te hace llevar siempre ese tan natural ritmo apresurado, ese paso acelerado que asumes casi olvidando a veces que me llevas de tu mano, a mí que prefiero antes que nada distraerme en cualquiera de mis recorridos…
Y entonces te vuelves y aprietas fuerte mis dedos; de algún modo, con un guiño o alguna desagradable mueca, irrumpes en mis excesivos merodeos y me haces pisar tierra de nuevo, advirtiéndome una vez más que no vas a detenerte.

Inclusive, mientras me invitas a reaccionar sigues adelante, vas alejándote en calma y con total despreocupación. Entretanto, yo paralizada siento cómo el terror me invade el alma al admitir que, aunque parezcas pertenecerme, soy yo quien formo parte de ti y sólo cuando conscientemente así lo asumo, pues de lo contrario mis descuidos simplemente me hacen experimentarte menos, me hacen evadirme en abstracciones inútiles que apenas sirven para darle algún sentido real a la temible soledad; la que oscurece, la que suspende, la que duele porque sabes que no tiene nada que ver con el encuentro íntimo sino más bien con la irremediable pérdida.

Así pues, en tanto que insisto en detenerme a mirar, mientras me enredo en reflexiones, temores o desvaríos, tú vas allí, más adelante cada vez, a una distancia que si no me empeño en salvar será tan grande que habré de resignarme a concluir que ya no me llamas, que ya no me obligas a ir contigo, que esa experiencia única e irrepetible que me toca junto a ti, inevitablemente incesante, parece ya estársenos escapando.

viernes 8 de junio de 2007

Prefiero "mercantilizar" mi cuerpo antes que mi conciencia...


Es inevitable, discursos uniformes mil veces repetidos en los últimos días, en diversos escenarios, por parte de jóvenes que dicen respaldar el supuesto proyecto de país que enarbola la revolución, ayer bolivariana, ahora socialista, mañana quién sabe, me obligan a tomar partido. Asumo mi derecho de decir algo al respecto, porque nací en este país, ¡Venezuela!, crecí en él, me formé con su cultura y sus valores, me lo he recorrido a granel, lo he saboreado en cada rinconcito, aquí me quemé las pestañas y aquí deseo desarrollar mi profesión.

Me parece lamentable que en el Siglo XXI algunos de nuestros jóvenes – porque sí, manipulados, alienados, desubicados, adoctrinados, como sea, igual son venezolanos, son nuestros – lancen al mundo juicios tan dislocados como: “no es posible que las actrices lloren porque ya no podrán mercantilizar su cuerpo en un canal de televisión”. Santo Dios, ¿Será que a estas muchachitas no les dijeron alguna vez que el movimiento de liberación femenina ya se gestó el siglo pasado? ¡¿Usarán sostén esas niñas que lucen peleadas con el secador y el maquillaje, porque es que esos son instrumentos colonizadores, de oligarcas pues, de imperialistas?! ¿Será que esas jovencitas decretan la inquisición para quienes promuevan el uso de la píldora? ¡Ah! Claro, debemos contentarnos porque ahora en el nuevo canal TVES no se “mercantiliza” el cuerpo de la mujer venezolana, sino el de las peruanas, las bolivianas, las argentinas, etc.… Pero eso qué importa, el socialismo y el interés global como que no combinan, sólo cuando conviene.

El show que protagonizaron ayer, sobre todo las féminas púberes que tomaron el micrófono en la Asamblea Nacional para cuestionar las manifestaciones de los estudiantes universitarios a favor de derechos fundamentales, me resultó no tanto risible como devastador. No porque estén en contra de esas manifestaciones, es totalmente válido cuestionar la posición de otro, lo increíble es el evidente resentimiento y los complejos que se dejaron colar en sus desgastados discursos.

¡Me impresionó mucho más la afirmación sobre nosotras las venezolanas! “Es que la mujer venezolana es chiquita, gordita, piel canela, pelo chicha, (es decir, cabello ondulado, rizado) sin silicona” ¡Bendito sea el creador! ¿Será que las piaroas, las goajiras, las caquetías de mi querida tierra de gracia se planchaban sus cabelleras? Y bueno, cierto que de nuestros ancestros negros vino el cabello crespo, ¡Pero así como bendigo mis rulos, bendigo haber heredado de esa raza mis curvas y la redondez de mis senos! ¿Será que a esas niñas se les olvidó que gracias al universo las venezolanas somos una rica variedad producto de esa mezcla? ¡Gracias a ella convivimos en este país morenas, blanquitas, negritas, flaquitas, gorditas, bajitas, altotas! Y no me digan que eso no se nota en televisión, porque hace tiempo que en la pantalla no todo es chicas altas, rubias y despampanantes. ¿O acaso los labios gruesos heredados de nuestros negritos no causan también sensación en la TV?

Pero bueno, tal vez sea mi humilde percepción, común en mí que insisto en amar la diversidad. Quizás mientras trabajo en eso la realidad se pasea entre los extremos.

Eso sí, dejo claro que no soy oligarca, estudié con los mismos sacrificios, y tal vez hasta mayores, que Robert Serra, - el jovencito estudiante de Derecho que se desgarra las vestiduras por la mensualidad que paga en la UCAB - mi familia y yo hemos logrado lo que tenemos con esfuerzo, dignidad y disciplina. No odio a mis compatriotas, no reniego de mi vida, ni del pasado de mi Nación, sólo porque mis logros me hayan costado más que a muchos otros. A eso más bien le debo mi fortaleza de hoy y mi actitud agradecida.

Además, bendigo mi cuerpo, y para festejarlo me permito lucirlo bonito y disfruto de mis coqueteos, y no por ello lo “mercantilizo”. Y en todo caso, confieso que prefiero mercantilizar mi cuerpo antes que mi conciencia; al fin y al cabo recuerdo que fiel a sus ideas, un hombre llamado Jesús dejó por nosotros su cuerpo en una cruz.

Por cierto, para festejar mi libertad, uso mi cabello liso u ondulado, según como me sienta, y me maquillo con gusto. No soy alta, no tengo medidas de modelo, ni me he puesto silicona; pero me amo lo suficiente como para no sentir aberración por quien sí responda a esos cánones; en definitiva, la libertad también permite asumirlos a quienes se sientan más cómodas con ellos.




Nota al Pie: La de la foto es Gledys Ibarra, actriz venezolana, protagonista varias veces por cierto, morena y curvilínea por demás. Vale decir, que la foto se tomó en la marcha del domingo 03 de junio a favor de RCTV y la Libertad de Expresión. Aunque se nos muestra risueña, supongo que Gledys es de las actrices que lloran... decidan ustedes por qué.

martes 5 de junio de 2007

Me gustan los estudiantes del siglo XXI

La actitud de estos muchachos tal vez nos llevará a aprender algo como sociedad... ¡Qué diferencia la de estos chicos con los manifestantes universitarios del siglo pasado! Una demostración de cómo con creatividad y en paz se puede mantener alzada la voz.
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Nota al Pie: Disculpen mis lectores que insista en el tema, pero como aquí hablo de los asuntos que me alborotan el alma, pues no puedo permitirme obviarlo.