viernes 20 de abril de 2007

Otros ochenta años vividos para contarse...



Hacer referencia a la fiesta de los 80 años de Oscar Yanes me hizo recordar que el mes pasado el escritor colombiano, Gabriel García Márquez, también celebró sus 80 años de vida; y enseguida advertí que no podía continuar escribiendo en este espacio sin antes dedicar algunas de mis modestas pero sentidas líneas a mi Gabo. Y no se preocupen, de inmediato entenderán la razón que me hace de algún modo sentirlo mío, como le ha de suceder sin duda a otros tantos lectores.

Por supuesto, estos ochenta años de vida son igualmente excepcionales, no sólo porque a la celebración se sumaron otras cuentas bien llevadas; como los 40 años de haberse publicado su libro "Cien años de soledad" y los 25 años de haber recibido el premio Nóbel de Literatura; sino porque quien haya leído su obra “Vivir para contarla” debe haber aprendido, o confirmado si acaso ya lo sabía, que ciertamente un buen escritor, fundamentalmente, lo es tanto por su talento narrativo como por su capacidad para abandonarse a la rica experiencia de la vida, al punto de lograr así en sus historias interpretarla.

Al Gabo lo conocí yo, a través de sus letras, cuando era aún chiquitita; porque Cien años de soledad fue de los primeros libros que papá bajó de las alturas de nuestra improvisada biblioteca de casa diciéndome - ésto ya tú lo puedes leer; en aquéllos tiempos previos a la pubertad en que ya los cuentos de hadas me resultaban demasiada fantasía y se despertaba mi avidez por historias tal vez igual de mágicas pero enriquecidas de nueva retórica. Así que fueron sus libros los que saciaron mi literario apetito juvenil; fueron sus palabras bien llevadas, en cada tomo de su autoría, las que me hicieron amiga del diccionario y nutrieron a diario mi vocabulario; fueron sus miles de fábulas las que me hicieron descubrir mi capacidad de imaginación. Por tanto, no es de extrañar que confiese que sea García Márquez, en cosas de libros, el primer gran amor de mi vida. Y como todo buen y gran amor, se ha mantenido palpitante - en mi biblioteca, en mi mente y en mi alma - hasta mi adultez.

Hoy, mientras él se pasea por un año de celebraciones, yo le sigo leyendo; y no por pura fidelidad o melancolía. Es que simplemente, además de que los grandes y buenos amores son naturalmente correspondidos, el idilio entre el Gabo y yo tiene vestigios de eternidad; porque a sus ricos 80 años, a través de sus letras, él me sigue nutriendo; me sigue recreando a gusto la imaginación; me sigue invitando, en el realismo mágico de sus historias, a preocuparme en leer menos libros y más cotidianidad, entusiasmándome así pues a ¡vivir para contarla!...

1 Y tú qué dices?:

Nosgoth dijo...

Off Topic.

FELIZ CUMPLEAÑOS!!!!

:)