Perfecta Intimidad
En mis momentos más íntimos, cuando incluso el famoso personaje llamado soledad me abandona, le siento; le percibo como aroma sutil que, más que inundarme, parece surgir desde mis entrañas para colmar todo el ambiente exterior…
Es triste que algo tan hermoso no pueda ser masivamente apreciado, que esta experiencia incomparable solamente pertenezca a quien asuma vivirla y que en cambio subsista furtiva en quienes inconsciente y brutalmente le niegan manifestarse…
Así es la existencia, presencia constante en toda criatura sensible, compañía incondicional para cuando, en un llamado angustioso, el alma se declara sedienta de esa ilimitada serenidad; y apenas al invocarse en el pensamiento, comienza su precavido asomo para dejarse admirar a plenitud por la mirada interna de quienes osan tentar a la calma, logrando así ser exteriormente perceptible, palpable…
Basta un breve instante, una única experiencia plenamente gozada, saboreada a detalle, para que cualquier individuo entienda con propiedad la descripción precedente; para comprender con exactitud lo que significa para un ser vivo conciliado con su espíritu, en justa medida expresiva, cada una de las líneas aquí expuestas…
Lástima que los seres humanos nos permitamos el desperdicio de ser, la mayoría de las veces, tan poco humanos, al punto de hacérsenos casi imposible compartir abiertamente la experiencia de la perfecta intimidad con alguien más; o vivirla en conjunto… Asumiendo al fin que somos todos iguales, dignamente capaces de dar vida al amor, serlo, sentirlo y, mejor aún, expresarlo.
Es triste que algo tan hermoso no pueda ser masivamente apreciado, que esta experiencia incomparable solamente pertenezca a quien asuma vivirla y que en cambio subsista furtiva en quienes inconsciente y brutalmente le niegan manifestarse…
Así es la existencia, presencia constante en toda criatura sensible, compañía incondicional para cuando, en un llamado angustioso, el alma se declara sedienta de esa ilimitada serenidad; y apenas al invocarse en el pensamiento, comienza su precavido asomo para dejarse admirar a plenitud por la mirada interna de quienes osan tentar a la calma, logrando así ser exteriormente perceptible, palpable…
Basta un breve instante, una única experiencia plenamente gozada, saboreada a detalle, para que cualquier individuo entienda con propiedad la descripción precedente; para comprender con exactitud lo que significa para un ser vivo conciliado con su espíritu, en justa medida expresiva, cada una de las líneas aquí expuestas…
Lástima que los seres humanos nos permitamos el desperdicio de ser, la mayoría de las veces, tan poco humanos, al punto de hacérsenos casi imposible compartir abiertamente la experiencia de la perfecta intimidad con alguien más; o vivirla en conjunto… Asumiendo al fin que somos todos iguales, dignamente capaces de dar vida al amor, serlo, sentirlo y, mejor aún, expresarlo.









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