La Libertad en Internet ¿También para Ana y Mia?
Aunque sobre Tecnologías de Información hablo con mayor seriedad en otro blog, necesité traer a este espacio la reflexión. Siempre he expresado que la Red me resulta una maravilla por la Libertad que supone; como bien se sabe Internet da para todo y para todos, pero este hecho genera que, por supuesto, en algún momento lleguemos a escandalizarnos ante ciertos tópicos con los cuales nos topamos al navegar alegremente.
Así que llegó de nuevo mi turno, no soy fácil de escandalizar pero debo confesar que he tenido unos cuantos instantes de turbación; esta vez al permitirme leer blogs y websites dedicados a promover la anorexia y la bulimia. Superé mis niveles cotidianos de perplejidad al saber sobre la divulgación de tips para, por ejemplo, “practicar ayuno total durante diez o quince días y no morir en el intento, manteniéndolo en secreto, ¡claro! porque alguien al enterarse seguro que de la envidia te haría algún comentario malintencionado en cuanto a los efectos en tu salud.”
Quedé paralizada por un momento; y en tono bien confianzudo dije al Altísimo: -¿Qué tal Diosito? ¿Qué te parece? ¡Mientras alguna monjita prodigiosa ofrece ayunos para procurar el milagro de la erradicación del hambre en el mundo, pues resulta que unas cuántas féminas lo practican por la pura banalidad de procurar su extrema delgadez!– Aquí entre nos, casi tuve la osadía de tener un pensamiento detractor hacia mi amada Multi Malla Mundial considerándola realmente una ¡manifestación demoníaca!
Gracias a Dios, retomé de inmediato mi cordura y serenidad; recordé que Internet es algo así como un mundo paralelo y que en esta plataforma logro ver siempre más bondades que detrimentos, tal como me sucede con la vida misma. Pero sigo contrariada, ya no porque sea posible que se promuevan asuntos como la bulimia y la anorexia en la Red, sino por el particular hecho de que estos fenómenos existan en la humanidad.
Me impresiona todavía, que seamos capaces de morirnos de hambre y despreciar la bendición del alimento, sólo para obtener una apariencia física que responda a no sé qué cánones de belleza. Es que inclusive yo, coqueta en exceso y preocupada por mi silueta, pero igualmente golosa y holgazana confesa, debo admitir que prefiero como sacrificio una rutina de ejercicios y una aburrida dieta balanceada.
Pero en fin, de eso se trata la libertad ¿no? Y así como los humanos lo hemos dispuesto en Internet, Dios dispuso que en la vida hubiera espacio y libertad para todo y para todos. A este punto, me asombró como siempre, y otra vez al extremo de asustarme, el don del libre albedrío.
Sin embargo, apelé a mi personalidad ortodoxa para reconfortarme pensando que afortunadamente, así como en la vida, también ya discutimos sobre la Ética para la Red; sobre la necesidad de establecer algún marco moral y normativo que impida que, en nombre de la libertad, se promuevan ideas desquiciadas. Porque es desquiciada cualquier invitación a que el hombre se lance al abismo, se haga daño a sí mismo; y si hay algo que dudo esté en discusión ética, moral y hasta filosófica, es el deber humano de evitar lanzarse al abismo o hacerse daño a sí mismo, aunque ante tales opciones igualmente se posea la libertad de elegir.
Así que llegó de nuevo mi turno, no soy fácil de escandalizar pero debo confesar que he tenido unos cuantos instantes de turbación; esta vez al permitirme leer blogs y websites dedicados a promover la anorexia y la bulimia. Superé mis niveles cotidianos de perplejidad al saber sobre la divulgación de tips para, por ejemplo, “practicar ayuno total durante diez o quince días y no morir en el intento, manteniéndolo en secreto, ¡claro! porque alguien al enterarse seguro que de la envidia te haría algún comentario malintencionado en cuanto a los efectos en tu salud.”
Quedé paralizada por un momento; y en tono bien confianzudo dije al Altísimo: -¿Qué tal Diosito? ¿Qué te parece? ¡Mientras alguna monjita prodigiosa ofrece ayunos para procurar el milagro de la erradicación del hambre en el mundo, pues resulta que unas cuántas féminas lo practican por la pura banalidad de procurar su extrema delgadez!– Aquí entre nos, casi tuve la osadía de tener un pensamiento detractor hacia mi amada Multi Malla Mundial considerándola realmente una ¡manifestación demoníaca!
Gracias a Dios, retomé de inmediato mi cordura y serenidad; recordé que Internet es algo así como un mundo paralelo y que en esta plataforma logro ver siempre más bondades que detrimentos, tal como me sucede con la vida misma. Pero sigo contrariada, ya no porque sea posible que se promuevan asuntos como la bulimia y la anorexia en la Red, sino por el particular hecho de que estos fenómenos existan en la humanidad.
Me impresiona todavía, que seamos capaces de morirnos de hambre y despreciar la bendición del alimento, sólo para obtener una apariencia física que responda a no sé qué cánones de belleza. Es que inclusive yo, coqueta en exceso y preocupada por mi silueta, pero igualmente golosa y holgazana confesa, debo admitir que prefiero como sacrificio una rutina de ejercicios y una aburrida dieta balanceada.
Pero en fin, de eso se trata la libertad ¿no? Y así como los humanos lo hemos dispuesto en Internet, Dios dispuso que en la vida hubiera espacio y libertad para todo y para todos. A este punto, me asombró como siempre, y otra vez al extremo de asustarme, el don del libre albedrío.
Sin embargo, apelé a mi personalidad ortodoxa para reconfortarme pensando que afortunadamente, así como en la vida, también ya discutimos sobre la Ética para la Red; sobre la necesidad de establecer algún marco moral y normativo que impida que, en nombre de la libertad, se promuevan ideas desquiciadas. Porque es desquiciada cualquier invitación a que el hombre se lance al abismo, se haga daño a sí mismo; y si hay algo que dudo esté en discusión ética, moral y hasta filosófica, es el deber humano de evitar lanzarse al abismo o hacerse daño a sí mismo, aunque ante tales opciones igualmente se posea la libertad de elegir.









1 Y tú qué dices?:
hola, pues yo soy ana y me vale un bledo lo que digan los demas, me parece totalmente tonto que quieran cambiar nuestra forma de pensar cerrando nuestras paginas...cada quien elige su destino, el mio es ser delgada.
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