martes 13 de marzo de 2007

Bendigo mi Abundancia

Acostumbro que mis conversaciones con Dios sean muy íntimas, pero tengo tanto que agradecer y bendecir en mi vida, que me animo en manifestación pública a honrar la existencia. Así hoy:

Agradezco y bendigo mis brazos, porque en ellos Dios me concede la facultad de tomar del mundo todo aquello que me pertenece; pero sobre todo, me otorga la fuerza para a través de ellos extender una mano amiga y abrazar al ser amado.

Agradezco y bendigo mis piernas, porque unidas a mis pies me mantienen firme y sirven de vehículo perfecto para recorrer infinitos senderos; pero sobre todo, en ellas reconozco que el único instante realmente valioso y nuestro es aquél que pisamos hoy, que es infructuoso mirar atrás o preocuparse por el paso siguiente, que ciertamente se hace camino al andar.

Agradezco y bendigo mis sentidos, porque a través de ellos palpo la vida; pero sobre todo, me dignifico como ser humano cuando me doy permiso para con ellos admirar desde el alma la grandeza del universo.

Agradezco y bendigo la agilidad de mi mente, porque en ella Dios me regala la virtud de la razón, la capacidad de discernir, la posibilidad del conocimiento ilimitado; pero sobre todo, me ofrece el espacio ideal para construir mis más puros pensamientos y cuestionar con argumentos positivos toda duda o miedo.

Agradezco y bendigo la plenitud de mi alma, porque en la profundidad de mi ser logro reconocerme, experimentar la calma, la riqueza interior y el poder de la fe; pero sobre todo, porque conectada con mi conciencia experimento siempre el amor de Dios y en mi serenidad me deleito con su manifestación más hermosa en el milagro constante de nuestra libertad.

Nota al Pie: La imagen al encabezado es obra del artista argentino Raúl Pietranera: "Abundancia" Óleo/Madera

1 Y tú qué dices?:

Abundancia dijo...

Gracias por el artículo y por el blog.